La tierra de la Maragatería, donde comienza nuestro recorrido por el Camino de Santiago Francés, ha sido desde siempre una tierra poco propicia para la agricultura, debido sobre todo a los parajes abruptos donde se localiza.
Se extiende entre el páramo leonés y el Bierzo, y sus gentes, los maragatos, inevitablemente tuvieron que buscarse otro medio de vida para subsistir
Lo encontraron en el transporte de mercancías entre el centro de la península y la costa cantábrica, sobre todo Galicia, desde donde transportaban salazones y pescados gallegos hasta el interior, regresando a sus tierras con embutidos y productos de secano.
Así nacieron los arrieros maragatos, una estirpe de comerciantes con una rotunda cultura propia que ha pervivido hasta nuestros días y que queda reflejada en su típico folckore, en sus inconfundibles vestimentas, en su tradicional gastronomía, encabezada por el suculento cocido maragato ….
Astorga, Castrillo de los Polvazares, Murias de Rechivaldo, Rabanal del Camino, El Ganso…. son villas que se fueron levantando al abrigo del Camino de Santiago y las necesidades de los peregrinos que por allí pasaban, algunas de los cuales subsisten hoy en día con el mismo propósito para el que fueron creadas, es decir, hacer un poco más llevadero el camino a todos aquellos que decidían visitar al Santo Apóstol.
Las construcciones de estos caseríos, algunos verdaderos palacetes, otros más modestos y con influencias celtas, están realizadas en piedra de pizarra y se alinean a lo largo de la calle principal, a veces la única, de estos pequeños pueblos que salpican la geografía maragata.
Astorga, capital de esta comarca, fue y es cruce de dos de los principales itinerarios de peregrinos, el Camino Francés y la vía de la Plata, razón por la cual dispuso de hasta veinticinco hospitales construidos para atender al caminante.
Pero hoy no nos vamos a detener en esta ciudad, que será objeto de atención cuando comencemos la etapa entre Astorga y Ponferrada. Ahora es el momento de visitar Castrillo de los Polvazares, un pueblo que parece suspendido en el tiempo, y donde sus vecinos han sabido darle una razón de ser ofreciendo a sus visitantes, que son muchos, el plato estrella de la cocina maragata. El Cocido.
Este guiso, conocido en toda la geografía española, presenta unas características únicas en esta zona, siendo una de las principales y la más peculiar que se come al revés, es decir, que se empieza por las carnes y se acaba por la sopa.
El origen de esta costumbre se pierde en el tiempo, y son varias las razones que se alegan para dar una explicación más o menos verídica a este hecho.